del profundo mar en calma salen dos serpientes de inmensas espirales, por encima de las olas levantan su cresta y su pecho, mientras el resto de su cuerpo se desarrolla a flor de agua, una de ellas ahora me aprisiona en medio de dos vueltas y me oprime con el doble anillo de su amor y yo intento romper su nudo.
1 comentario:
¿Y a quien no le gustaría que se la susurraran al oído?
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