No estaba segura, era una sensación extraña, pero sólo tenía que recordarle..y ese malestar se apoderaba de ella, como solía decir "le dolía el alma" .
Todos a su alrededor miraban expectantes, conocían bien su caso, sabían que esa era lamejor opción, pero nadie confiaba en que lo hiciera
.La sala era pequeña, las paredes blancas, todo perfectamente desinfectado, pulcro.Sólo serían unos minutos y su recuerdo desaparecía par siempre, nunca le habría conocido.
No sollozaba, las lágrimas simplemente corrían por su mejillas a borbotones, entonces respiró profundament y dijo -quiero hacerlo-, llevaban preparados mucho tiempo asi qeu se movilizaron deprisa, pusieron el pesado aparato sobre su cabeza, conectaron los electrodos, inyectaron varios mililitros de tranquilizantes y ¡zas! apretaron el botón
.Ella parecía tranquila, perdida.
Todo había acabado.
Ya nunca le recordaría.
Algo que escribí...
Un buen invento...


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